Tasa fija o variable para un crédito hipotecario en CDMX

La tasa aplicada al tipo de interés es un factor determinante en tu crédito hipotecario. Ya que incide sobre las cuotas mensuales a las que deberás hacer frente tras la aprobación del préstamo. Y, en este caso, la decisión recae en ti.

Entre los principales tipos de tasa, destaca la fija y la variable ¿En qué consiste cada una? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es la mejor? Descuida, todas estas interrogantes las respondemos en esta nota, así que continúa leyendo para que tomes una mejor decisión.

¿Qué es la tasa de interés?

La tasa de interés para un préstamo hipotecario se define como el porcentaje a pagar adicional a la cantidad de dinero solicitada a una entidad bancaria. Es decir, es el monto de dinero que deberás pagar por el servicio del préstamo.

Los créditos hipotecarios son considerados como la suma de dinero más alta que puede prestar una entidad bancaria. Lo que significa que este tipo de financiamiento es el de más larga duración en sus cuotas, con un promedio entre 15 a 20 años de duración.

Por eso, elegir la mejor tasa de interés es fundamental, pues será el porcentaje que estarás pagando sobre el monto del crédito hipotecario durante una buena parte de tu vida.

Tipos de tasa de interés

Por lo general, son 3 tipos principales de tasas de interés que pueden ser aplicadas sobre un crédito hipotecario. Vamos a puntualizarlas una a una:

Tasa fija

Es la más común en los préstamos hipotecarios, y tal como su nombre lo indica, es la tasa de interés que no presenta variaciones a lo largo de la hipoteca. De modo que siempre será la misma, sin verse afectada por la duración del crédito ni por las variaciones económicas.

Aunque suele ser más alta, representa menos riesgos para los usuarios al no presentar variaciones mensuales. Siendo la más recomendada si el país está pasando por crisis económicas que podrían incidir sobre tu préstamo hipotecario.

Algunas de sus ventajas son:

Es estable: por lo que permite conservar el mismo presupuesto durante todo el año, de manera que te aporta estabilidad financiera.

Presupuesto fijo: al conocer la tasa desde el día uno que comience a correr tu préstamo hipotecario, te será más sencillo planear tu presupuesto mensual y anual.

Serenidad: el hecho de saber que el monto del préstamo no se verá afectado por variables externas ni repercutirá sobre la inversión inmobiliaria, te brinda tranquilidad financiera. Una buena ventaja ¿No?

Y su principal punto en contra es que es la tasa de interés más elevada.

Tasa variable

En este tipo de tasa de interés, el porcentaje a saldar sí puede variar. Por eso, las entidades bancarias lo revisan de manera semestral o anual, pudiendo disminuir o aumentar. Pues se ve afectada por la economía del país y las políticas gubernamentales.

Al momento de solicitar el préstamo, el banco considera un índice de referencia y establece los lapsos de revisión. Cada vez que se cumpla el período de revisión, se determina el nuevo porcentaje en función del valor del índice referencial que esté activo en ese momento.

Por esa razón, la tasa es menor que la fija al representar un riesgo más elevado. Entre algunas de sus ventajas, destacan:

Variación a favor: la tasa puede disminuir en algún momento, lo que supone un ahorro para ti.

Es más asequible: al ser más baja que la tasa fija, el crédito hipotecario se hace más asequible.

Como punto en contra, la tasa variable puede aumentar de manera considerable de un momento a otro. De modo que puede afectar tus finanzas y, además, te hace más complicado estimar un presupuesto mensual. Por lo que siempre tendrás que contar con un margen adicional para responder a las cuotas.

Tasa mixta

La tasa mixta combina las dos tasas anteriores. En un período, te tocará cubrir cuotas con tasa fija y, luego, pasará a ser variable. El plazo con tasa fija es a tu elección, pudiendo ser entre 1 a 5 años.

Así que al solicitar el crédito hipotecario, la entidad bancaria aplica una tasa fija que se pacta con tiempo de anticipación. Luego de transcurrido ese plazo, se aplica la tasa variable que, previamente es convenida para que sepas cuál será. Repasemos algunas virtudes de la tasa mixta.

Consolidación de historial crediticio: una de las principales ventajas de la tasa mixta es que tendrás la oportunidad de consolidar un historial crediticio positivo durante 5 a 10 años.

Mejor tasa fija del mercado: en los períodos que tu crédito hipotecario se cotice a tasa fija, las cuotas mensuales serán calculadas en base a la mejor tasa fija vigente en el mercado.

La principal desventaja de este tipo de tasa de interés es que genera incertidumbre y riesgo al no saber el valor total de las cuotas mensuales desde el inicio del crédito. Por esa razón, es recomendada a inversionistas que no le teman a los riesgos.

Tasa fija y tasa variable ¿Cuál es mejor para un crédito hipotecario?

En este caso, vamos a dejar de lado la tasa de interés tipo mixta porque es una fusión entre la tasa fija y la tasa variable. Además, supone un riesgo que pocos quieren enfrentar.

Entonces, ¿Qué tasa de interés elegir? Fíjate, la decisión va a depender de tu situación económica y de tu disposición al riesgo. Por un lado, es importante que consideres que una tasa variable es menor a una tasa fija, pero tiene el riesgo de que varíe mes a mes.

Mientras que, la tasa fija podría ser elevada, pero si las condiciones económicas y gubernamentales del país varían, esto no afectará tu préstamo hipotecario. Por lo que tendrás la certeza de que podrás cubrir en tiempo y forma con las mensualidades.

 

Determinar con cautela la tasa de interés de tu crédito hipotecario influirá en los próximos 15 a 30 años de tu vida. ¡Decídela en función de tu disposición al riesgo!